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Fuera del clóset

¿Y si no soy gay?

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Realmente el proceso de aceptación de una orientación sexual no es para nada fácil, ni tampoco es un ciclo rígido que todos debemos atravesar, paso por paso. Es cierto, tenemos ciertas etapas que coinciden de una persona a otra, pero la mayoría de nosotros debemos pasar por un único y exclusivo proceso. Sin embargo, durante el tiempo que tuve la oportunidad de estar detrás de Inbox de la página de Facebook del “Clóset es para la ropa, no para las personas”, pude constatar que la gran mayoría de personas de la comunidad LGBTI (y todas las demás letras del espectro sexual y de género) tenemos una época durante la cual nos preguntamos: “¿Y si no soy gay?”.

Y esta pregunta casi siempre viene acompañada de otras, como: ¿Y si esto es solo una fase?, ¿y si no he encontrado aún una relación heterosexual que me haga sentir bien?, ¿y si tal vez solo soy un poco diferente? ¿Si soy bisexual, entonces puedo elegir el sexo de mi pareja y así no complicarme la vida? Y muchos de nosotros hemos hecho preguntas aún más extrañas, como: ¿Y si soy yo misma quién trata de auto-convencerse de ser gay?, ¿y si ella o él es la única pareja gay que me atrae y me atraerá?

Bueno… a veces nos asusta tanto la mínima posibilidad de ser diferentes, que es mejor pintarnos una historia un poco diferente. ¡Qué mejor que huir del sufrimiento! Los seres humanos sí que sabemos de hacerlo.

Todos somos conscientes de que enfrentar a un padre, a una madre, a una familia, a nuestros amigos, a nuestros colegas, a una sociedad, no es para nada fácil. Pero la batalla más difícil por la cual todo ser humano debe pasar es la de enfrentarse a sí mismo, aceptándose tal cual es.

Es común que cierta actitud que una persona tenga hacia nosotros, no nos moleste, pero que la misma actitud que otra persona adopte, termine afectándonos. No es la actitud la que nos molesta, sino de quién procede. Y esto es normal, como seres humanos somos nosotros mismos quiénes permitimos que algo nos afecte o no, nos encargamos de darle una carga emocional específica. En pocas palabras: de cada uno depende que algo nos afecte o no, y cuánto llegue a hacerlo. Y esta es una de las razones por las cuáles el proceso de salida del clóset y de auto-reconocimiento difiere tanto de una persona a otra.

Casi siempre esta es solo otra de las numerosas etapas a atravesar en el camino hacia la auto-aceptación. Pero también resulta que no necesariamente pueda ser una etapa, y sí, podemos sentirnos atraídos por una sola persona del mismo sexo toda la vida.

Seguramente se preguntarán por qué escribo esto, si este artículo termina siendo un meollo de posibilidades (nada claras ni definitivas, debo decir). ¡Pero no se inquieten! De hecho tengo un buen punto: DEJAR LAS ETIQUETAS A UN LADO.

Me refiero a que un proceso de auto-aceptación inicia cuando dejamos el punto de partida en cero, sin prejuicios ni pre-ideas de lo que somos o podríamos ser. Solo podremos auto-conocernos y auto-aceptarnos una vez que estemos dispuestos a partir de la nada. Y entonces con tiempo y paciencia llegaremos a comprender lo que queremos y tal vez a penas en ese momento, nuestra historia pueda ser similar al concepto encerrado tras una etiqueta. Este proceso es comparable con el que seguimos al conocer una nueva persona: no podemos partir de ningún prejuicio, y solo con el tiempo llegaremos a comprender quién es y lo que desea.

Tiempo y paciencia [email protected]… Tiempo y paciencia…

Desde Ecuador creyendo en el amor, en todos sus colores, en todas sus formas. Activista de pluma, por los derechos de todos y todas. Poeta luchadora de recuerdos cortos y sueños largos.

Fuera del clóset

Los papás con hijos LGBT también salimos del clóset

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Yo creo que los padres también  necesitamos salir del clóset, ser tan valientes como lo son nuestros hijos y ser para la sociedad un ejemplo de respeto, amor y tolerancia, esta es parte de mi historia y el día que me gradué junto con mi hijo gay…

 

Cuando mi hijo estaba por terminar la Preparatoria, un poco después de que salió del clóset y que yo asimilaba las cosas, se acercaba la fiesta de graduación, esa fecha tan esperada por muchos para bajar las escaleras del brazo del novio, la novia, la mamá, el papá o de alguna persona especial. Mi hijo en ese entonces tenía pareja y en mi casa lo queríamos mucho. Para mí, en lo personal se sumaba como otro de mis hijos y aunque al día de hoy ya no son pareja, siempre le tendré un cariño muy especial.

La primera vez que mi hijo me dijo “Mamá, quiero salir del brazo de mi novio y bailar el vals con él, en la fiesta de graduación”, el primer sentimiento que me vino a la mente fue de miedo, ese pavor que sentimos las madres de que algo pueda dañar a nuestros hijos, y en mi mente un sinfín de Qué va a pasar si… Esa vez le dije, “Yo no tengo problema por eso, pero no me gustaría que cualquier persona les arruinara la noche”. Entonces ellos decidieron comprarse sus camisas y sus corbatas iguales, los dos estaban emocionados esperando a que llegara ese día. Mientras yo, entre mi miedo y la emoción también lo estaba ansiando.

La fecha llegó y entonces mi hijo me dijo, “Mamá, estoy seguro de querer hacer esto, de que salgamos los dos del brazo porque es lo que siento hacer y ya no quiero tener que esconderme de nadie”, en ese momento, mire a mi hijo y le dije, “Tengo miedo, miedo de que alguien te vaya a decir algo, de que te griten cosas o te insulten, tengo miedo de la forma en que yo misma pueda reaccionar ante una situación así”, entonces él me miró de frente y me dijo:“Mamá, hoy es un día muy importante en mi vida y las personas que quiero están aquí conmigo, no me importa lo que la gente quiera decir o gritar, yo solo tendré oídos para lo que tú y mis hermanos me quieran decir, solo escucharé sus voces, soy feliz y si tú y mis hermanos me aceptan no necesito nada más”, cuando escuché sus palabras, con la voz entre cortada solo pude decirle, “Si estás seguro de hacerlo, hazlo. Yo te apoyo”, entonces tomó el brazo de su novio y se formaron para esperar que anunciaran sus nombres.

Después de una larga espera (que me pareció una eternidad), el micrófono anunció al graduado “César Iván” acompañado de (y se hizo una pausa). Supongo que fue porque no sabían cómo anunciarlo, “novio”, “pareja”, etc., (aunque confieso que me hubiera encantado ver la cara del señor que leyó esa noche los nombres), finalmente dijo: “Del Sr. Israel”. En ese momento sentí que el tiempo se detuvo, ante un gran silencio en el salón, los vi caminar yo solo quería ver la felicidad en la mirada de mi hijo, entonces sus amigos empezaron a aplaudir y fue el regalo más hermoso que recibí esa noche, esos aplausos de respeto, que al final les dimos muchas personas, mi hijo volteó a verme y con la mirada me dijo “Gracias, solo los escucho a ustedes”. Después de eso bailaron el vals, y algunos de mis amigos que no sabían que mi hijo era gay, se enteraron en ese momento, al llegar a la mesa, los felicitaron a los dos y el resto ¡Fue una velada increíble para todos!

Esa noche yo también me gradué como mamá, esas palabras que mi hijo grabó en mi corazón antes de salir al salón, son las que me han dado desde entonces la valentía y el ejemplo para caminar orgullosamente a su lado, sin que tenga que esconder su amor por nadie.

Inesperadamente esta misma historia la reviví hace poco en la graduación de la misma preparatoria seis años después, en la graduación de mi segundo hijo. Esa noche esperaba nombrar a mi hijo, quien iba acompañado por su linda novia. En ese momento, algo inesperado robó mi atención, escuche en el micrófono el nombre de “Lemmuel” un nombre poco común, acompañado de “Felipe”, en ese instante todo se revivió en mi mente y en mi corazón, solo que ahora, de una forma muy diferente y especial. Recuerdo que me dirigí a las escaleras donde estaban bajando esos chicos, les aplaudía y les tomaba fotografías. Estaba volviendo a ver aquella escena de amor y emoción de un amor de preparatoria que había vivido años atrás con mi primer hijo. Aún no terminaba mi emoción, cuando escucho el nombre de mi hijo y su novia ¡La vida me estaba regalando dos cosas maravillosas en ese momento!

Cuando llegó el momento del vals, solo tenía ojos para mi hijo, su novia y estos dos chicos. Y puedo decir que no pude notar una diferencia entre ambas parejas. Mi hijo miraba a su novia con una gran ternura y ella con tanto amor, a lado de ellos, este par de chicos emocionados y con esa mirada de complicidad y amor sincero. Esa noche al igual que hacía 6 años, lo único que pude ver en los ojos de todos ellos era AMOR, uno tan auténtico que los llevó a atreverse a SER FELICES.

 

 

 

 

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Estilo de vida

5 consejos para ‘salir del clóset’ en tu oficina

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Veamos, salir del clóset en sí es un tema personal y desde mi sincera opinión esto es algo que cada uno debe realizar acorde a su entorno, contexto y en el tiempo en el cual considere que ya se siente seguro de sí mismo, algo que no siempre es sencillo.

Pero hablemos de un tema en particular, ¿cuándo debo salir del clóset en mi oficina? ¿debo hacerlo? ¿es necesario que en mi trabajo conozcan este detalle de mi vida personal?

Creo que las respuestas a estas preguntas varían de persona a persona, pero aquí te damos 5 consejos que debes tomar en cuenta si está dentro de tus planes este año, salir del clóset ante el mundo.

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Fuera del clóset

El amor está en mis sentimientos no en mi cuerpo

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Quiero contarle al mundo quién soy, de qué color son mis sueños, de dónde nacen mis emociones, quiero que sepan que siento de la misma forma que los demás, que me emociono con los detalles, con los atardeceres, que me maravillo de la misma forma que cualquier persona de mi edad al ver a alguien que me gusta, que las mariposas en el estómago no son privilegio de algunos, que a mis 21 años puedo soñar con el futuro, viajar, enamorarme y vivir.

Y que para amar no necesito un color de ojos específico o un tono determinado de piel, que mi felicidad no la dicta la forma de mi cabello ni de mi nariz, que soy yo por lo que siento, por lo que doy y comparto con los demás, por todo aquello que albergo en mi corazón, que soy tan igual, tan diferente y tan auténtica como los demás.

Quiero iluminar la vida de alguien con una sonrisa, abrazar a la gente que amo y tomar de la mano al amor de mi vida en cualquier momento, quiero ser libre de elegir a quien amo, sin imposiciones ni tratos.

Quiero encontrar la felicidad siendo valiosa para los demás, ser el abrazo de quien lo necesite, ese abrazo que funde las almas y no necesita preguntar por su condición social o su orientación sexual.

Quiero apostar por el corazón de las personas, y algún día que alguien apueste todo por el mío, quiero hacer lo que esté en mis manos para cambiar el mundo y que algún día pueda convertirme en un mundo para alguien, quiero sentir mi libertad en pleno vuelo y que mis alas algún día viajen acompañadas, quiero decir que existo y que mi existencia pueda ayudar a alguien más.

Quiero decirle al mundo que ser gay no me hace mejor ni peor persona, que el haber nacido hombre y haberme convertido en mujer no cambia mis sueños ni mi corazón. Porque aunque muchos no lo entiendan, el amor nunca estuvo en mi cuerpo, siempre vivió en mi corazón y en mis sentimientos.

 

En Memoria de todas esas chicas “trans” que nos han enseñado que su amor y valentía no se han olvidado con sus muertes, que han dejado una huella imborrable a su paso y que su voz jamás podrá ser silenciada.

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Estilo de vida

Emotiva carta de un hijo gay a su mamá

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Salir del clóset es una decisión personal que requiere una gran dosis de amor y valentía en ambos sentidos, nuestros hijos necesitan de padres y madres que los abracen a pesar de sus miedos, que los respeten y los valoren por los seres humanos que son y no por el color de sus ojos, por la tez de su piel o por su orientación sexual, sencillamente porque nadie escogemos estas características, ni nosotros como padres ni ellos como hijos.

Dejemos que sea el amor quien pueda vencer nuestros miedos, que podamos aprender del corazón de nuestros hijos, como hace poco alguien me dijo: “No hay cosas más valiosas, que aquellas que salen del corazón”, y un bello ejemplo es esta carta que Lucas Cuevas le escribió a su madre, desde el corazón.

Mamá:

Sé que este es el único medio por el cual puedo comunicarme contigo, y poder decirte todo lo que siento.

Sé que no te gusta ni quieres hablar de esto, pero sabes que algún día tendrás que hacerlo, sabes que algún día todos se darán cuenta o simplemente lo sabrán y querrán hablar contigo de ello.

He pensado bastante, y me he preguntado ¿Tan malo es tener un hijo o una hija homosexual?

Sé que es difícil de aceptarlo, que al principio quizás duela.

Pero quiero que sepas que mamá, que TE NECESITO!!,necesito de tus abrazos, de tus consejos, de ti.

Te has preguntado ¿Por qué a veces estoy tan feliz? O ¿Por qué a veces simplemente estoy triste, con ojeras, sin querer comer nada? Te has preguntado alguna vez cómo me siento cada vez que recibí tus insultos ya sea por defender a las personas igual a mí, o simplemente porque me insultas por insultar.Me duele cuando me llamas: marica, puto  o cualquiera de esas palabras que usas.

Mamá tú quieres que confíe en ti, pero dime ¿Cómo confiar en alguien que va a ser la primera persona en juzgarte?. Nunca voy a olvidar todas esas palabras que me dijiste el día que tuve el valor de decirte que soy homosexual.

Y sabes hasta hoy en día; ya después de un año, esas palabras me siguen doliendo cada vez que las recuerdo o cuando simplemente me vienen a la mente.

Mamá te necesito, sé que es duro aceptar la realidad, de que no soy el hijo que hubieses querido tener, yo no elegí tener esta vida. Hago todo lo posible porque me digas un: Hijo estoy orgulloso de ti y nunca me cansaré de procurar por algún día escuchar esas palabras.

Mamá sé que es duro para ti, pero también lo es para mí.Espero que con esta carta puedas entenderme al menos un poco.

Con cariño

Tu hijo.

Lucas Cuevas

 

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Entretenimiento

#RelatoLésbico: Ella…

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Ella tiembla y se deshace cuando la beso; ella me mira pero me pide parar, me toma de la mano y sé que su cuerpo se llena de nervios. Es increíble cuando caminamos de la mano, como si yo pudiera sentir todo eso que la preocupa, que la llena de vergüenza. Y me encantaría decir que soy capaz de causar todo ese nerviosismo en ella. Pero sé bien que lo que siente no es más que una combinación del miedo que el mundo le provoca por amar “diferente” y el destello de amor que su corazón intenta sentir. ¿Paciencia?

 

¿Paciencia? Eso es lo que ella me pide, paciencia para revelarle al mundo que podría estar sintiendo amor; ese tipo de amor que no está permitido. Ese amor que es mirado de reojo y criticado a gritos, como si fuera un error amar a alguien, como si fuera un error tocarla con los ojos y besarla con el alma.

 

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¿Paciencia? ¿Cómo puede pedirme paciencia? Paciencia es la que ella necesita, paciencia para comprender que estoy dispuesta a amarla en público, a tomarle de la mano, y a no esconder lo que siento. Paciencia es la que ella debe tener, no sé cómo ni de dónde ni por qué, para aceptar que no dejaré que sus nervios no sean un producto de mis besos y mis caricias. Paciencia para entender que algo tan bonito no puede estar escondido. Paciencia es lo que menos tendré si se trata de amarla con toda la libertad. Ella me quiere y yo la quiero, es de esas cosas que coinciden cuándo y dónde deben.

 

¿Paciencia?

 

Yo no esperé para quererla y ¿ella? Pues ella tampoco esperó para quererme.

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Estilo de vida

Diferencias entre identidad de género e identidad sexual

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Puede resultar conflictivo y polémico definir la sexualidad, especialmente cuando lo que se está definiendo es algo tan subjetivo. Pero, dada la gran desinformación respecto al tema, creo necesario dar a conocer cada uno de los conceptos existentes en torno a la sexualidad.

Entendamos PRIMERO que cada persona en el mundo vive su sexualidad de manera distinta.

AHORA, aclaremos cinco conceptos en términos bastantes simples de entender:

  1. SEXO BIOLÓGICO: Hace referencia a aspectos físicos, y no solo engloba a los genitales, sino también a los cromosomas y hormonas.

-Si naces con un pene y testículos, y  tu cromosoma es XY tu sexo biológico es hombre.

-Si naces con vulva, vagina y ovarios, y tu cromosoma es XX tu sexo biológico es mujer.

Además, existen muchas personas que nacen con una anatomía sexual y reproductiva que no encajan con la noción binaria, algunas personas tienen ambos tipos de genitales, otras personas tienen cromosomas XXY o X0, a estas personas se les denomina INTERSEXUALES.

  1. IDENTIDAD SEXUAL: Es el juicio que tengo sobre mi cuerpo.
  2. GÉNERO: Es lo que la SOCIEDAD espera de los hombres y de las mujeres.
  3. IDENTIDAD DE GÉNERO: Es la respuesta a ¿CÓMO TE SIENTES?

Te sientes hombre o mujer, te sientes ambos, o no te sientes ninguno de los dos. Tu identidad de género puede corresponder o no con el sexo con el que naces.

¿Sabes cómo se les denomina a las personas que no se identifican con su sexo biológico al nacer?

Averígualo en mi siguiente artículo…

 

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